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Kedenar | ¿Que visitar?
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¿Que visitar?

Arellano

Arellano es una pequeña población de 219 habitantes, situado en las faldas del mítico Montejurra, escenario de importantes acontecimientos de la historia reciente. Situada a 622 metros de altitud, la población se encuentra dividida en dos barrios: el Barrio Alto, donde se encuentre la Iglesia Parroquial, y el Barrio Bajo. La principal actividad de sus habitantes es la agricultura. Es un pueblo tranquilo de la zona media de Navarra, muy bien situado para recorrer la Provincia

 

Excursiones: Bardenas Reales, Sierra de Urbasa, Sierra de Andía, Nacimiento del Urederra, Palacio de Olite, museo Villa Romana de Arellano (inaugurado en julio 2008).

Actividades: Senderísmo, cicloturismo.

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Montejurra

Montejurra, con una altura de 1.046 metros, forma parte de las sierras exteriores que marcan el límite entre la zona montañosa del Norte de Navarra y la cuenca sedimentaria del río Ebro. Se encuentra entre los valles de La Solana, San Esteban de La Solana y Condado de Lerín, próximo a Estella. Desde su cumbre se obtienen excelentes vistas de la Merindad de Estella y las sierras adyacentes de Urbasa, Andia y Lóquiz.

 

Esta importante montaña se describe como un gran dragón recostado sobre la llanura de Estella-Lizarra. Es una cumbre solitaria que domina perfectamente el entorno formado por pueblos como Estella-Lizarra (450 m), Ayegui (500 m), Arellano (665 m) o Dicastillo (557 m). Desde la misma Ribera del Ebro, esta montaña es perfectamente visible los días claros

 

Montejurra marca una frontera climática, sí bien no tan clara, como Urbasa – Andía. Montejurra es la montaña, por excelencia, de Tierra Estella.

 

En Ayegui (500 m) se sitúa el famoso monasterio de Iratxe (520 m), desde donde se inicia el itinerario más clásico a esta montaña, existiendo dos posibilidades. La primera remonta el collado Arellano (930 m), al Oeste de la cima y sigue la cresta hasta la misma donde existe una antena. Este es el camino de Kurutzeta. La otra opción es el llamado camino de San Cipriano y alcanza la cumbre por la bella cresta Este, donde se alza la ermita de san Cipriano, siguiendo el vía crucis que llega hasta ella.

 

La montaña se halla constituida por tres cimas. La más occidental es la que lleva la antena ( 1.042 m ), en el centro queda la más elevada (1.046 m) cima de Montejurra. La cima oriental, por último, se llama San montejurra2Cipriano (1.035 m) y bajo ella se halla la ermita. La vertiente Norte es muy abrupta y adornada por monolitos rocosos como cuchillos envueltos por la espesura del boj. Desde la vertiente Sur se alcanza fácilmente desde Arellano (665 m) por el collado homónimo o desde Munain (510 m).

 

La cima ha sido escenario de sangrientas luchas durante las guerras Carlistas. Durante la tercera carlistada, en el año 1873, la tierra de Estella ofreció victorias al bando carlista, de tal modo que en la cumbre de la montaña de Montejurra se han venido celebrando homenajes y conmemoraciones. En el año 1976, durante una de estas celebraciones, un grupo de la ultraderecha franquista organiza un ataque terrorista con el resultado de dos victimas del Partido Carlista. Los autores materiales de los crimenes fueron finalmente detenidos pero amnistiados sin que mediase juicio alguno. Desde entonces los homenajes en Montejurra se han sucedido año tras año congregando a multitudes.

Estella

A escasos 5 minutos de Arellano se encuentra Estella, es un municipio y una ciudad española, de la zona media occidental de la Comunidad Foral de Navarra, cabecera de su merindad y de la llamada comarca de Tierra Estella o Lizarrerria.

 

La localidad se encuentra asentada en un gran meandro del río Ega, el cual se abre paso entre las montañas que la rodean.

 

Por ella pasa el Camino de Santiago en el tramo entre la capital de la comunidad Pamplona, de la que dista 44 km y la ciudad de Logroño, en La Rioja.

 

Su población 14.238 habitantes.

Su principal sector económico es el comercio que acapara el 74 % de su actividad económica.

 

La ciudad fue fundada en el año 1090 por Sancho Ramírez, monarca de Pamplona y Aragón, cerca del primitivo burgo de Lizarra, que había sido reconquistado por Sancho Garcés I en el año 914.

 

Cuenta con un importante patrimonio monumental por la que es también conocida como la Toledo del norte entre el cual destaca la iglesia de San Pedro de la Rúa, la de San Miguel, la del Santo Sepulcro y el Palacio de los Reyes de Navarra que es el único ejemplo de románico civil en la comunidad.

TIERRA ESTELLA

Situada en la zona suroeste de Navarra, la comarca de Tierra Estella, de 2.067 km2 y una población de 62.000 habitantes, está formada por 72 municipios y las sierras de Urbasa, Andia, Lóquiz, y Codés.

 

Está regada por los ríos Ega, Urederra, Arga y Ebro, entre otros. El relieve y el agradable paisaje de esta zona varía de la sierras con bosques, montes escarpados, llanuras deforestadas y prados, a las riberas de sus más importantes ríos, donde es bastante plano, con montes suaves.

 

Montaña y Ribera dotan a Tierra Estella de contrastes que acentúan la belleza de sus paisajes. Las sierras de Urbasa y Andia, con una altitud media de mil metros, tienen un gran interés naturalístico por su población de hayedos y robledales, llanuras despobladas y prados, cavidades y grietas y sus ricos manantiales, como el del Urederra. Por ello, es considerada frontera entre los pastos y hayedos montañeses y los ricos campos de vid, cereal y las vegas fructíferas del Ebro.

Camino de Santiago

El Camino de Santiago atraviesa Tierra Estella trazando una diagonal de noreste a suroeste antes de adentrarse en La Rioja. Desde Puente La Reina –punto de confluencia de las dos grandes rutas que atraviesan los Pirineos para tomar rumbo oeste hasta llegar a Santiago, hasta Viana, son muchos los monumentos relacionados con la ruta jacobea que pueden contemplarse en nuestra zona.

 

Algunos de estos monumentos representan auténticos hitos del arte jacobeo, como el puente románico de Puente la Reina; el Palacio de los Duques de Granada de Ega y las Iglesias de San Pedro y San Miguel, en Estella; el Monasterio de Irache; las Iglesias de Santa María, en Los Arcos, y del Santo Sepulcro, en Torres del Río; y las Iglesias de San Pedro y Santa María, en Viana. Pero son muchos otros los que pueden ser contemplados por el visitante que se acerque a Tierra Estella: edificios, rincones y parajes con encanto, como la antigua calzada romana en Cirauqui; la ermita de San Miguel, en Villatuerta; el aljibe de Villamayor de Monjardín, los cruceros que jalonan el Camino…

 

Además, un recorrido por el tramo “estellés” del Camino de Santiago, permite disfrutar del paisaje diverso de la zona: de las aristas de las sierras de Lóquiz y Urbasa, de los bosques de encinas, de los campos de cereal, de los viñedos de los caminos y veredas, de los ríos y riachuelos.

 

A pie o en bicicleta, por caminos y calles, o en coche a través de la Autovía del Camino, un recorrido por la ruta jacobea es una propuesta ideal para conocer Tierra Estella.

Nacedero de Urederra

El murmullo del agua cristalina, la luz que se filtra entre las hojas de los árboles tiñendo de verde lima el paisaje y el aroma a naturaleza contribuyen a que este lugar, declarado reserva natural en 1987, sea uno de los enclaves más espectaculares de Navarra

 

El Nacedero del Urederra, situado al norte de Estella, es la salida natural del acuífero formado en el macizo kárstico de Urbasa. La primera surgencia se produce en un cortado a 700 metros de altitud en el reborde meridional del macizo, originando una impresionante caída de más de 100 metros que con el transcurso de millones de años ha modelado un anfiteatro rocoso de notable belleza.

 

Tras ella se suceden otras cascadas y numerosas pozas de agua de color turquesa que se forman como consecuencia del fenómeno kárstico, por el que el agua se filtra a través de las grietas de las rocas surgiendo una y otra vez desde las entrañas de la tierra. La especial tonalidad de estas aguas es la que seguramente habrá inspirado a quien bautizó al río con el nombre de Urederra, que significa «agua hermosa». Pero además del agua, cabe mencionar la diversidad de flora y fauna que integran este espacio natural: hayas, robles, olmos, arces, tejos y avellanos, entre otras especies vegetales, y buitres, alimoches, milanos, aguiluchos o cuervos, como protagonistas del reino animal.

 

Un sendero de escasa dificultad y 5,3 kilómetros de longitud recorre el curso del río en sentido contrario finalizando en el bello nacedero. El recorrido, que está señalizado mediante balizas, se inicia en el aparcamiento situado a la entrada del pueblo de Baquedano. Una vez tomada la pista forestal y tras pasar una barrera el camino se bifurca. Se recomienda tomar a la ida la senda de la izquierda, que discurre más cercana al río, y volver por el camino del este, más elevado.

 

Este paraje, actualmente integrado en el Parque Natural de Urbasa-Andía se sitúa en el valle de Améscoa, un territorio de transición bioclimática flanqueado por el altiplano de Urbasa y la sierra escarpada de Loquiz. Amescoa nos ofrece entre otros atractivos la posibilidad de realizar diversos recorridos naturales, de observar múltiples vestigios megalíticos o de conocer pueblos que han sabido mantener el sabor de antaño. Y como broche de oro, podrá degustar una rica gastronomía basada en productos autóctonos como las alubias, el cordero, la cuajada, el queso con D.O. de Idiazabal o el famoso pacharán.

SIERRA DE URBASA Y ANDIA

El Parque Natural de Urbasa-Andía, ubicado al oeste de Navarra, está formado por las sierras de Urbasa y Andía. La carretera NA-120 une Etxarri-Aranatz con Estella y recorre la sierra de Andía. A la altura del kilómetro 20, a unos metros de la carretera, se encuentra una calzada romana, testigo milenario de una época en que servía para unir Valdega con el valle de Arakil. Esta sierra brinda al visitante uno de los rincones más espectaculares del parque: el monasterio de Iranzu.

 

La carretera NA-718 une Olazti/Olazagutía con Estella y atraviesa el macizo de Urbasa permitiendo estacionar el vehículo en varios puntos. En la entrada norte se encuentra el Centro de Información, mientras que en el sur, se halla la Borda de Severino -se denomina borda a las cabañas destinas a albergue de pastores y ganado-, convertida hoy en Área de Interpretación nos recuerda el estilo de vida pastoril. En ella se ha reproducido una carbonera recordando los usos tradicionales de la sierra de Urbasa. Abundantes dólmenes, menhires y crómlech atestiguan la presencia humana desde hace 100.000 años.

El Parque Natural cuenta con varios miradores que ofrecen una visión completa de su extensión y riqueza: el Balcón de Pilatos, situado en la parte superior del circo del nacedero del Urederra (acceso desde la NA-718), el mirador de Lizarraga (acceso desde la N-120) y la mesa panorámica instalada junto al Palacio de Urbasa (acceso por la NA-718).

 

Impresionantes hayedos cubren el 70% del territorio acompañados de otras especies como tejos, enebros y pinos. Y en los rasos, llanuras situadas en torno a 1000 metros de altura, el bosque deja paso a pastizales salpicados de brezos y espinos donde es habitual ver pastando a yeguas y ovejas, ésas con cuya leche se elabora el delicioso queso Idiazabal.

 

Otra de las características de este Parque Natural es la ausencia de ríos. El terreno calizo deja que el agua se filtre y discurra bajo tierra por numerosas simas y grietas, siendo un buen destino para los amantes de la espeleología. A veces estas corrientes subterráneas surgen en forma de saltos. Resultan impactantes dos nacederos: el del río Urederra en la sierra de Urbasa (acceso desde Baquedano) y el del río Ubagua en la sierra de Andía (acceso desde Riezu). Ambos enclaves pueden visitarse a través de sencillos paseos.

En todo el Parque Natural existen otros senderos señalizados de distintos niveles de dificultad que le guiarán a través de sus peculiaridades. Los más conocidos son:
– Itinerario de las fuentes (Urbasa), un sendero circular que parte de la borda Severino y recorre durante 4,5 km de poco desnivel varias fuentes y bellos parajes.
– Ruta de los pastores (Urbasa), de 7,6 km, es un sencillo sendero que atraviesa bosques y rasos reparando en los usos ganaderos de Urbasa. Comienza en del Centro de Información y termina en la Borda de Severino.
– Camino de los montañeros (Urbasa), de 3,8 km, que accede al cantil más elevado al norte de la sierra, de 1.113 m., en un trayecto de dificultad media que comienza en el Centro de Información y transcurre por el antiguo «camino de la sal», utilizado antiguamente para transportar la sal desde la cercana localidad de Salinas de Oro.
– Dulanztz y Cañón del Iranzu (Andía), sendero en forma de raqueta de 18,6 km. que parte de las inmediaciones del monasterio de Iranzu y sigue el curso del río primero para ascender por frondosos bosques hasta la cima de Dulantz.

BARDENAS REALES DE NAVARRA

Se trata de un Parque Natural de belleza salvaje declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Un paisaje semidesértico de 42.500 hectáreas que impacta y sorprende con cada nueva visita. Un espectáculo insólito al sureste de Navarra, próximo a Tudela, que a pesar de su apariencia desnuda e inhóspita, esconde grandes valores naturales.

 

En Bardenas Reales, la erosión de sus suelos de arcillas, yesos y areniscas ha esculpido caprichosas formas creando un mundo de apariencia casi lunar poblado de barrancos, mesetas planas y cerros solitarios. Fuente de inspiración de pintores y escritores y escenario de anuncios televisivos, videoclips musicales y películas como «Airbag», «Acción Mutante», «Orgullo y Pasión»

Villa Romana

Se trata de un yacimiento arqueológico romano situado a 6,5 km. al sur de Arellano, a escasos kilómetros de la localidad de Estella. Su nombre, «Aurelianum», daría pie al topónimo del municipio.

 

El lugar es también conocido como «Villa de las Musas» por el hallazgo del espectacular mosaico romano de «Las Musas». Esta obra de arte se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, pero es posible admirar una minuciosa reproducción en su ubicación original. Su denominación se debe a la representación de las nueve diosas y de sus maestros que lo protagonizan.

 

Los restos arqueológicos encontrados indican que esta villa fue construida entre los siglos I y V d.C. Las excavaciones han permitido diferenciar dependencias de los siglos I-III d.C vinculadas a la producción del vino, además de otras posteriores, que la convirtieron en lujosa residencia de campo relacionada con el culto a Cibeles y a su hijo y amante Attis. Entre los hallazgos más curiosos se encuentra un catavinos de cerámica, icono del museo.

 

La visita al conjunto se inicia en un edificio de moderna construcción. Una edificación de 2.411 metros cuadrados que acoge el núcleo principal de la villa. En la entrada se han instalado diversos paneles con información general, completados con atriles en puntos estratégicos del recorrido.

 

Una pasarela metálica facilita el acceso a las distintas dependencias. Desde ella, se puede distinguir grava de dos colores que marca las distintas etapas constructivas; así, el gris revela las estructuras de los siglos I a III d. C., y el rosa las de los siglos IV y V d. C

 

Las fábricas más llamativas de la primera época son el «fumarium», una estancia en la que se envejecía el vino artificialmente a través del calor y el humo, y la «Cella Vinaria» o bodega, cuyo valor reside en haber conservado todos sus elementos de producción. Así, se exponen 15 «dolias», tinajas destinadas a contener el vino con una capacidad media de 700 litros, y el altar de piedra, que recuerda la combinación de actividades dedicadas a la producción de vino y a las celebraciones religiosas.

 

Otra de las sorpresas de la villa es la cisterna de 3 metros de profundidad que se alimentaba principalmente por el agua de la lluvia. Su hallazgo tiene un carácter excepcional pues esta construcción era más típica de las zonas mediterráneas.

 

A la segunda época corresponden las estancias pavimentadas con mosaicos. Además del de las musas, existen otros dos, uno en un dormitorio y otro en el «Oecus» o sala principal, de 90 metros cuadrados. Ambos hacen alusión al culto a Cibeles y Attis.

 

En el exterior del edificio, y también correspondientes al segundo periodo constructivo, se pueden visitar el establo y el«Taurobolio». Es éste un edificio porticado de planta rectangular que se articulaba entorno a un patio, en cuyo centro aparecieron aras grabadas con cabezas de toro.